Cómo hacer una invitación de boda digital

Una invitación digital no es la foto de una tarjeta impresa. Es una pequeña página dedicada a vuestra boda: la fecha, el sitio, cómo llegar, el orden del día y un formulario que responde a la única pregunta que de verdad necesitáis contestada, que es cuántos venís. Bien hecha, el invitado lo sabe todo antes de terminar de leer el mensaje.

Decidid el tono antes de mirar diseños

Todas las invitaciones llevan los mismos datos, pero una finca en la sierra y un salón de hotel no piden la misma voz. Poneos de acuerdo en tres palabras antes de abrir el catálogo —«cálida, relajada, verde» o «formal, clásica, de etiqueta»— y usadlas como filtro. Os ahorra la tarde que se pierde mirando diseños preciosos y equivocados.

Esas tres palabras deciden bastante más que los colores. Marcan si tratáis de tú o de usted a vuestros mayores, si escribís «nos haría muchísima ilusión» o «nos encantaría veros», y si la música de fondo es un cuarteto de cuerda o algo que de verdad se baila.

Poned todo lo que un invitado necesita, y nada más

Lo innegociable: los dos nombres, la fecha con el día de la semana, la hora de inicio, el nombre del lugar, la dirección completa y un enlace al mapa. Si el día tiene varias partes —ceremonia, cóctel, banquete—, dadle a cada una su línea y su hora en lugar de enterrarlas en un párrafo.

Resistid la tentación de meter la dirección en la portada. En un móvil la portada tiene sitio para una fecha y un nombre de sitio; lo demás va abajo, donde hay espacio para leerlo. Que alguien que no se casa compruebe la fecha contra un calendario: equivocarse de día de la semana es el fallo más común y es invisible para quien lo ha escrito.

  • Los dos nombres, escritos y ordenados como queráis que suenen en voz alta
  • Fecha, día de la semana y hora de inicio, comprobados en un calendario
  • Nombre del lugar, dirección completa y un enlace al mapa que funcione
  • Código de vestimenta, aparcamiento y si los niños están invitados

Pedid la confirmación en la propia invitación

En cuanto un invitado tiene que salir de la invitación para responder —abrir el correo, buscar vuestro número, acordarse más tarde—, habéis perdido a una parte. Un formulario dentro de la página convierte la decisión en un toque, mientras la está mirando.

Pedid el número de personas a la vez. Un «sí» de una pareja con dos hijos son cuatro cubiertos, y enterarse tres semanas después, mensaje a mensaje, es exactamente como se descuadran las cuentas con el catering.

Mandad el enlace y luego dejadlo en paz

Un enlace, enviado por la aplicación que la gente ya lee. Se abre en el navegador, sin instalar nada y sin crear ninguna cuenta, lo cual importa más de lo que parece cuando una cuarta parte de la lista pasa de los setenta.

Una vez enviada, no la reescribáis. Corregid una hora mal puesta de inmediato, pero no toquéis la frase de bienvenida: quien ya la abrió no va a volver a mirarla y acabaréis con dos versiones de la verdad circulando.

Preguntas frecuentes

¿Con cuánta antelación se manda una invitación digital?

La misma que una impresa: de seis a ocho semanas para una boda cercana, tres meses o más si los invitados viajan o cae en puente o vacaciones. Ser digital ahorra el tiempo de imprenta, no el que necesitan vuestros invitados para organizarse.

¿Se apañan los invitados mayores con una invitación digital?

Casi siempre sí, siempre que el enlace se abra directamente en el navegador sin instalar nada y sin registrarse. El problema casi nunca es la edad: son las invitaciones que exigen una cuenta antes de enseñar nada.